jueves, 19 de septiembre de 2013

Capítulo X: Entre sueños e ilusiones.

—Supe que estabas mal. —Continuó. 

—Si, solo fue un desliz ¿Sabes? —Al escuchar esto levantó su mirada y enarcó una ceja, como diciéndome que sabía todo. 

—Bueno, si eso dices... —Dijo, vagamente. 

—¿Cómo te ha ido en la vida, Fred? 

—Bueno, hace un tiempo terminé con mi novia. —Su voz se quebró y casi se echaba a llorar. —La extraño mucho, Zoé. 

Me quede en silencio por un largo tiempo mientras él me contaba un poco sobre su vida. O la vida que pasó con ella. Su vida era un poco más feliz que la mía, pero podías ver mucho la tristeza acumulada en sus ojos. Sus lindos y grandes ojos. Claro, eso que me hipnotizaban y me incitaban a lanzarme encima de él. En esos ojos habitaba el cielo color miel. 

—¿Y cómo se llamaba tu ex? —Me preguntó esto mientras sus ojos penetraban. Yo apenas escuchaba las palabras. —¿Zoé? 

—Oh, bueno, la última se llamó Leah. —Recordé instantáneamente a Leah. Era una diosa. Pelo color canela, ojos verdes, alta y con un cuerpo de abeja. —Si, ella era preciosa pero se marchó a conocer nuevos mundos y yo, yo no estoy preparada para eso. 

—¿No estabas preparada para viajar con ella? —Preguntó confundido. 

—No, no estaba preparada para hacer tríos como ella quería, Fred. 

—Bueno, creo que te entiendo. —Parecía un poco confundido. 

Él parecía muy incomodo, tal vez no sabía mucho del tema. Cambié rápidamente de tema. Me puse a hablar de fiestas y rock. Me contó que le encanta el House y el Trance. Yo casi no sabia nada pero el me educó. Me contó lo mucho que le gusta ese tipo de música. Fue asombroso. Sonreíamos demasiado. Él me hacía sentir viva otra vez. De repente, comenzó a hablar de los sueños, parecía un filoso hablando de ello. Él sabía bien lo que decía y me tenía como una niña escuchando asombrosos cuentos. 

—Los soñadores lúcidos son aquellos que sueñan claramente y tienen conciencia en su sueño.  —Hablaba como si fuera mi profesor, a veces, sonreía y mostraba todos sus blancos dientes y le brillaban los ojos como estrellas en noche sin luna. —Es muy interesante porque puedes compartir un sueño. 

—Querría compartir sueños contigo. —Mis palabras se tornaban traviesas, queriendo seducir sus pensamientos. 

—Tengo un amigo, él sabe mucho de aquello. —Su sonrisa se extendió y se perdió su mirada. —Él me enseño todo lo que sabe y me enseñó a ser un soñador lúcido. Un día soñé que estaba perdido y ese amigo me dijo que cuando no supiera que hacer tendría que llamar a servicio técnico  De la nada saqué el teléfono y automáticamente estaba llamando a servicio técnico  Hable con un señor muy mayor y trataba de explicarle lo que pasó pero él se hacía el que no sabía pero luego me preguntó si llevaba mi mochila. Y en efecto no la llevaba. Él me dijo que nunca le dijera a nadie, pero... —Hizo una pausa y sonrío. Lo empujé suavemente como diciéndole que me dijera. —Bien, te lo diré. El señor me dijo que siempre debía tener mi mochila y que la próxima vez que lo llamara tendría que tenerla en mano. Todo aquello fue una tetra mental, es cuando tu mente improvisa porque no sabe como responder a lo que quieres. 

—Dios, que magnifico. —Dije sorprendida y con la boca abierta. 

—Cuando le dije a mi amigo... —Continuó. —Él me dijo que todo aquello era una proyección de mi subconsciente. Que aquello de servicio al cliente no era más que una ayuda que pedía a lo más profundo de mi mente. Era como pedir un porque del sueño. 

—¿Sabes? —Pregunté mirando las cicatrices de mi mano. —Yo he tenido alucinaciones. 

—¿Y como ha sido? —Pregunto con mucha curiosidad.

—Bueno, hacia mucho que había terminado con mi primera novia. Ella se fue para Puerto Rico y yo no lo sabía. Después de que se fue, ella me llamó diciendo que lo lamentaba mucho pero debía empezar mi vida. —Mis ojos se inundaron y me puse muy roja. Recordé eso y algunas lagrimas corrieron en mis mejillas. —Caí en una grave depresión y algunas semanas después estaba en mi azotea fumando un cigarro y bebiendo whiskey. La estaba recordando y de pronto la vi en la acera. Bajé corriendo hacía ella y la abracé y besé como nunca. Fuimos a dar vueltas por ahí e hicimos muchas cosas pero cuando regresé a casa con ella mi mamá vio que estaba hablando sola. Me preguntó porque hablaba sola y yo le preguntaba casi llorando que si no la veía y ella me abrazó y me susurró que no. Rompí a llorar en el suelo, sabía ya que era una alucinación. Fue muy triste.

No respondió. Solo recostó su cabeza en mis piernas. Quise besarle pero no supe que hacer. Así que solo lo miré fijamente a los ojos y por ver lo bien que me iba, lloré. 

Sé diferenciar entre un sueño y una ilusión. Cuando sueñas sabes que es eso, un sueño. Una ilusión es cuando te hacen creer algo que no es. Ilusión es casi lo mismo que soñar. La única diferencia es que en la ilusión crees que es verdad. 


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